jueves, 11 de noviembre de 2010

Crítica al Neoliberalismo y alternativas

Escrito en el que se habla del sistema y la escuela económicos impertantes en la actualidad, de sus defectos y de alternativas mucho más deseables para todos ###




Pero ¿qué es eso del Neoliberalismo y qué otras cosas hay?

Cuando criticamos el Neoliberalismo, esa concepción de la Economía de Mercado y la Política Económica Pública que dice que debe haber ausencia de regulaciones legales, no estamos criticando ni la Economía de Mercado en sí, ni el concepto de empresa privada o de propiedad privada, etc.

Criticamos, básicamente, la exigencia del Neoliberalismo de que no haya Política Económica Fiscal de carácter redistributivo. Políticas que se materializan mediante herramientas como los Servicios Públicos de Estado del Bienestar: educación, sanidad, justicia, pensiones de jubilación...

Nos dice el Neoliberalismo p.ej. que no hacen falta leyes que protejan el Medio Ambiente. La consigna es: se puede hacer negocio con todo y sin límite. El bienestar material económico que se obtenga de ello valdrá la pena.

Obviamente, muchos estamos en contra de estas ideas por antisociales, antieconómicas y antihumanas. ¿Alternativa? Es clara. La Economía debe desarrollarse en todo momento con el máximo respeto al equilibrio medioambiental, tanto como se pueda.

¿Qué opinan los neoliberales sobre el comercio de armas p.ej.? Se puede y se debe hacer negocio con todo. Las armas sirven para defenderse. Las armas no matan; matan las personas. Etc.

Otras escuelas de pensamiento entendemos que la violencia es un error, es una manifestación del primate salvaje que algunos son. Que la violencia se minimiza —aún no sabemos cómo erradicarla por completo, de ser eso posible— si es un monopolio de la fuerza pública del Estado Democrático de Derecho.

Nos dicen los neoliberales, uno de sus principales defensores el economista Milton Friedman, que la única responsabilidad de una empresa es aumentar la rentabilidad de su inversión a los accionistas.

La Escuela Neokeynesiana, la Escuela Sueca, la Escuela de RR.HH... nos dicen algo distinto, entiendo que mucho más deseable para todos: la primera responsabilidad de una empresa es su supervivencia. La segunda, producir unos bienes o servicios de utilidad para la comunidad en la que está insertada, con respeto a las leyes, al bienestar de los consumidores y trabajadores, con respeto al Medio Ambiente... y, dentro de todas estas condiciones, ser lo más competitiva posible empresarialmente. La tercera obligación sí que sería maximizar la rentabilidad para el accionista, después de estas dos obligaciones anteriores. Vemos, pues, que la moderna idea de Reponsabilidad Social Corporativa es desarrollada por esta escuelas económico-empresariales y es contraria a las ideas neoliberales.

Nos dicen los neoliberales: el Mercado totalmente desregulado siempre es perfectamente eficiente. No hace falta regulación legal de ninguna clase sobre defensa de la competencia (antimonopolio), sobre competencia desleal...

Otras escuelas económicas nos dicen: el Mercado totalmente desregulado no es eficiente casi nunca. Se producen monopolios, oligopolios, competencia monopolística... Tales escenarios son ineficientes, unos más que otros. Esto se puede corregir con intervención estatal.

Aquí sería bueno tomar como ejemplo el estatismo, el Colectivismo Oligárquico en palabras del novelista G. Orwell, de la antigua URSS o de otros lugares como Corea, Cuba... Los extremos se tocan. Esta máxima de la sabiduría popular suele irritar bastante tanto a los defensores del Estalinismo como a los del Neoliberalismo.

El Neoliberalismo es ineficiente en asignar la riqueza a la comunidad humana igual que lo fue el Estalinismo en sus prácticas económicas. En cambio, los sistemas que desde el año 50 se montaron en Suecia, Noruega, Finlandia, Dinamarca... no tienen parangón mundial ni histórico conocido. Su base: las Políticas Fiscales redistributivas, el esfuerzo por minimizar la desigualdad o dispersión de renta dentro de un sistema democrático, libre y abierto.

En los U.S.A., atención, esto se puso en práctica, con la lógica adaptación regional, en el período 30-40 y en el período 50-70. Se consiguió la llamada "época dorada del capitalismo". Una Economía de Mercado mucho más eficiente y equitativa de la que vino tras los años 80, con la conjunción atlántica Reagan-Thatcher y su llamada revolución conservadora neoliberal.

Ahora estamos recogiendo los frutos de toda la desregulación de aquella época, que hemos visto mantenida y aumentada en distintos períodos y lugares: Aznar, G. W. Bush, A. Blair., Schroeder...

Se desmontaron todas las medidas de Política Económica instituidas tras el Crack de 29... y hemos tenido el Crack de 2.008. Se están desmontando las Políticas Fiscales redistributivas de Estado del Bienestar instituidas tras la Segunda Guerra Mundial y... la extrapolación es trágica.


Políticas Fiscales redistributivas mediante Estado del Bienestar

Cuando desde la Escuela económica Sueca se habla de leyes que regulen ciertos ámbitos de la Economía y desde el Neoliberalismo se responde que eso es prácticamente un crimen y un atentado contra la libertad individual... Estamos hablando no de burocracias que impidan montar o reconfigurar empresas, no. Cualquiera que tenga vocación de empresa estará de acuerdo en que los trámites administrativos deben ser ágiles y sencillos sin que por ello dejen de ser todo lo garantistas que deban. De lo que se habla principalmente es de la Política Fiscal redistributiva y el Estado del Bienestar.

Hablamos de potentes impuestos progresivos (no regresivos) sobre el capital especulativo (no productivo). Hablamos de más impuestos a las súper empresas y a las grandes fortunas que se traduzcan en más y mejores servicios para todo el mundo: educación, sanidad, etc.

Hablamos de proteger razonablemente a las PYME, a las microempresas, a los autónomos y a los profesionales liberales, porque están en clara desventaja con los grandes conglomerados empresariales transnacionales. Y, al margen de que esa desventaja responda a la lógica de mercado, entendemos que es mejor para todos un sector sin el monopolio de una gran empresa transnacional que domine p.ej. el 40% del mercado.

Hablamos de proteger a los trabajadores frente a las empresas para que, por el hecho de tener una relación laboral de trabajo asalariado por cuenta y riesgo ajenos, no dejen de tener sus derechos constitucionales garantizados.

¿Qué nos dice el Neoliberalismo? Que privaticemos la educación (Tea Party en los U.S.A.) y la sanidad (el economista Sala i Martí, aquí en Catalunya).

Recordemos ahora lo que nos dijo el Pte. de los U.S.A. F. D. Roosevelt, nada sospechoso de ser un comunista, ni un hippie, ni un antisistema...:
«
Lo único cierto es que la libertad de una Democracia no está segura si la gente tolera el crecimiento del poder privado hasta un punto que sea más importante que el propio Estado Democrático. Eso, en esencia, es Fascismo: propiedad del gobierno por un individuo, un grupo, o por cualquiera que controle el poder privado.
»

O rememoremos también las palabras de otro ex Pte. del mismo país y General del Ejército, D. Eisenhower, en su discurso de despedida:
«
Cada cañón que se hace, cada buque de guerra que se echa al agua, cada cohete que se lanza significa, a fin de cuentas, que se está robando de los que tienen hambre y no están siendo alimentados.

Este mundo armado no solo está gastando dinero. Está gastando las esperanzas de los niños.
»

El pensamiento neoliberal es contrario a afirmaciones como éstas. El poder económico concentrado en unas pocas manos no pone en riesgo la Democracia, ni mucho menos, dirían. No hay que limitar el crecimiento del Complejo Militar Industrial, como dijo Eisenhower. La Industria Armamentística es una más y favorece la Economía nacional. Mientras mejor vaya, mejor estaremos todos pues el Mercado desregulado es eficiente y asigna adecuadamente la producción económica.

Los que criticamos el Neoliberalismo entendemos que esos argumentos están equivocados.


Salario, desempleo y ciclo económico

En el Neoliberalismo nos dicen, p.ej., que no debe haber Salario Mínimo Interprofesional. Nos dicen que el paro, el desempleo, es voluntario. Su razonamiento: ud. está en el paro porque no acepta trabajar por menos dinero. ¿Duro? La vida es dura, nos dicen.

Como alternativa, otras escuelas de pensamiento económico, como la Neokeynesiana o la Sueca nos dicen: la mayoría del desempleo es involuntario. Sólo hay unas muy pocas personas que se niegan a tener un empleo porque sus expectativas de salario son demasiado exigentes. Pero la gran mayoría, simplemente no puede aceptar un salario demasiado bajo porque a ellos, no les van a rebajar el precio de sus facturas de alimentación, de la electricidad, del gas, etc.

Los salarios míseros llevan a la polarización de rentas. Y la polarización de rentas hace débil o desequilibrado el crecimiento económico, o crecimiento de la Producción Económica, o crecimiento del P.I.B., que son cosas similares. La polarización de rentas hace que ese crecimiento no tenga bases sólidas, tenga pies de barro.

Es fácil verlo. Una de las expresiones del P.I.B. (PIB expresado según la vía de la Demanda) es:
PIB = C+I+G+X-M

,donde
C: consumo doméstico
I: inversión productiva
G: gasto público
X: exportaciones
M: importaciones

Si decrecen las rentas del trabajo, decrece el consumo doméstico, por lo que decrece el P.I.B. (Recesión). La teoría neoliberal dice que se puede aumentar el P.I.B., no obstante, aumentando las exportaciones más de lo que decrezca el P.I.B. en consumo doméstico.

Puede tener lógica pero, si aplicamos las recetas neoliberales en todos los países... El consumo doméstico en los países extranjeros también decrecerá al haber perdido poder adquisitivo los salarios. Y no consumirán productos ni nacionales ni importados. Así, al no aumentar sus importaciones, no podremos nosotros aumentar nuestras exportaciones.

Los Ciclos de la Economía de Mercado (crecimiento, recesión, depresión, recuperación) han sido estudiados y descritos por muchos, como Marx, Kondratieff, Keynes... Y se han puesto sobre la mesa mecanismos para corregirlos, como las Políticas Fiscales anticíclicas.

Los neoliberales dicen que tales ciclos son inevitables o que, en todo caso, se controlan mediante la Política Monetaria: subir o bajar intereses bancarios, mantener la inflación controlada.

El único fin de los salarios, además, no es pagar la productividad del trabajador, como ahora comienza a sostenerse desde los altares de la sabiduría convencional productores del discurso de masas oficial, dominante o hegemónico. Los salarios tienen que asegurar a los trabajadores, la mayoría de los ciudadanos normales, su supervivencia económica ¡como mínimo!

La relación laboral es de "asalariado por cuenta y riesgo ajenos". Es así porque en cierto momento histórico los trabajadores exigieron participar de los beneficios de la empresa (comunización, comunismo). Después de guerras y de ensayos mundiales de distintos sistemas, en Occidente triunfó el modelo de trabajo asalariado por riesgo y cuenta ajenos en el que el trabajador vende su trabajo a cambio de un salario fijo. En contrapartida, no participa del riesgo de la empresa —no cobra menos aunque las ventas bajen— ni tampoco de los beneficios —no cobra más aunque las ventas suban—. Podríamos hablar en otro momento de sistemas de retribución mixtos, en los que se cobra un 5-20% del salario en función de la productividad.

Ahora se quiere romper con dicho sistema. Los neoliberales dicen: el salario debe tener un impacto decisivo de la productividad. Productividad o eficiencia es la relación entre recursos invertidos y rendimientos obtenidos.

Podría incluso decirse: de acuerdo, pero que ofrezcan algo a cambio. En general nadie da nada a cambio de nada. ¿Quieren romper el pacto laboral? ¿Tienen los trabajadores que soportar el riesgo de la caída de ventas de la empresa según sean más o menos productivos? Pues que entonces disfruten también de los beneficios empresariales en forma de dividendos y derechos políticos como accionistas; que tengan voz y voto en el Consejo de Administración y Dirección.

Al margen de todo eso, un trabajador, por muy poco productivo que sea —ahora entramos en eso— no puede vender su trabajo por debajo de un precio (salario) que le permita afrontar su gasto básico doméstico. A él no le van a rebajar sus facturas de gas, de luz, de agua, de hipoteca... como decíamos antes.

Por otra parte, los que conocemos la Gestión Empresarial —aunque estemos en paro— sabemos que la productividad de una empresa la aportan los mandos (en general los intermedios) y no los trabajadores operativos. Hay un refrán oriental que dice: "¿Mal soldado? No: mal general."

Distintos empresarios y economistas coinciden en que los trabajadores españoles son normales en cuanto a su productividad pero que nuestros mandos intermedios y empresarios en general tienen una calidad (empresarial) bastante limitada. Basta con ver al Pte. saliente de la patronal CEOE: el Sr. G. Díaz Ferrán. ¡Ése es el paradigma que la gran empresa española ha escogido para que sea su representante patronal durante varios años!

Luego, cada empresa es un mundo, por supuesto. Pero hablamos de una tónica general que nos diferencia, para mal, de la tónica general del mundo empresarial japonés, sueco, danés, alemán, estadounidense...

En nuestro país necesitamos modernos gestores que sustituyan a piezas de museo (como Díaz Ferrán) con mentalidad no de empresario, sino de patrón del siglo XIX. Si no vamos haciendo ese cambio a nivel de organización, nuestras empresas nunca serán competitivas a nivel internacional.

La competitividad empresarial se consigue sobre todo con una gestión competitiva. Los trabajadores operativos no tienen en su mano ser más productivos si están mal gestionados como, de hecho, lo están. Uno toma las cifras de horas de trabajo y la producción económica aquí y en Alemania o Dinamarca y... :-( Lee los métodos de trabajo, de organización, etc. p.ej. en "El Corte Inglés" y en "WalMart" y comprende más sobre esto. Si acudimos a clasificaciones empresariales internacionales como la "Best Place to Work" y buscamos en qué lugar aparecen las empresas de accionistas y bases españolas, vemos mejor la luz :-)


Las crisis de Demanda Agregada

Sobre estos temas se han escrito, tras las investigaciones pertinentes, billones de páginas. Y lo ha hecho gente con mucha más sapiencia y experiencia que servidor. Todo lo que yo diga aquí será siempre un esbozo de toda la literatura científica y debates que, indirectamente, acaban rigiendo nuestras vidas cotidianas. Porque la Economía es un aspecto de nuestra vida cotidiana; es una ciencia que trata de explicar la realidad económica de todas las personas.

Los neoliberales no creen que existan crisis de Demanda Agregada. Es decir que, efectivamente, no creen que la polarización de rentas produzca caída del consumo doméstico.

Explicar esto quizá sería algo complicado en un escrito de estas dimensiones y con estas pretensiones limitadas. Si se quiere, puede ampliarse un poco la explicación que haré usando esta fuente, que también es muy básica.

Según los neoliberales, la Demanda Agregada y la Oferta Agregada son flexibles. Los precios, pues, también lo son. Entonces, si la renta disponible de los hogares es menor, los precios de los bienes y servicios se ajustarán automáticamente para corregir la caída de las ventas. El economista Adam Smith, uno de los precursores de la Economía de Mercado, acuñó en relación a esta idea de ajuste automático la célebre expresión de "la mano invisible" de la Economía, refiriéndose al Mercado.

Según el Neokeynesianismo, no obstante, en el corto plazo los precios son rígidos y, ante una caída del poder adquisitivo de los salarios, se produce una caída del consumo doméstico, pues de un día para otro no se renegocia el precio de los servicios y bienes que se consumen y compran. Estos ajustes de precios se van produciendo en períodos de 3, 5 años... dependiendo del bien o servicio, del sector, etc. Los contratos firmados que estipulan precios no se ajustan automáticamente. Por ello surge la necesidad de cierta intervención estatal en la Economía que permita que no haya ineficiencias ni perdedores en ese desajuste temporal entre precios y costes. A esto se le llamó, en contraposición a la frase de Smith, "la mano visible" de la Economía: el Estado.

Como ejemplos y corolarios de estas dos teorías distintas tenemos cosas como que el Neoliberalismo afirme que el desempleo es voluntario, mientras que el Neokeynesianismo sostenga que prácticamente siempre es involuntario.

O que el Neoliberalismo explique el último gran Crack de 2.008 como "una crisis financiera" producida por una "mala valoración de activos". Cosa que, de hecho, choca con el axioma neoliberal de que el Mercado es siempre eficiente. Pero ellos dirán, y son coherentes al hacerlo, que eso sucede en ausencia de normas legales mercantiles, y que ahora las Economías de Mercado son mixtas y no 100% liberalizadas.

No obstante, se les puede contraargumentar que precisamente estas burbujas financieras se han producido cuando se han eliminado muchas regulaciones mercantiles que había instituidas desde los años 30 y 50. Ha sido tras los 70-80 cuando se ha sembrado la desregulación que desembocó en estas burbujas financieras.

El Neokeynesianismo y otras escuelas económicas, vetados en los medios de comunicación y persuasión masivos, por cierto, explican este Crack de 2.008 de otra forma que quizá nos interese conocer, para enriquecer nuestro abanico argumental.

¿Burbujas financieras por la mala valoración de activos? Sí. ¿Causa de la mala valoración de activos la desregulación excesiva? También. Pero hay más. La polarización de rentas ha hecho que las economías domésticas normales (no las de las súper fortunas, claro), cada vez hayan tenido que endeudarse más para hacer frente a su consumo ordinario o básico.

En el caso de España o de U.S.A. la explosión del endeudamiento privado los años previos al Crack de 2.008 está ahí registrada, a los ojos de todo el mundo. Basta tomar p.ej. el caso español y comparar el endeudamiento público (Estado) con el privado (familias y empresas, incluyendo a los bancos). El privado es muy superior al público, que técnicamente es bajo.

Al contrario, el Estado —en muchos lugares: U.S.A., Alemania, España, Reino Unido, etc.— hace pocos meses hizo un "rescate" bancario tremendo porque aún tenía poder de endeudamiento sin usar y los bancos ya no disponían de él. Se endeudó el Estado —sin preguntarnos si queríamos— y compró parte de las deudas de los bancos. Así se convirtió parte del endeudamiento privado en público. No se "rescató" a las familias sobreendeudadas, por si alguien se lo preguntaba y con lógica curiosidad. Bancos sí, familias no.

Luego esos mismos bancos, sus agencias y fundaciones de análisis tuvieron el humor cínico de decir que el Estado estaba demasiado endeudado. Cosa que sigue sin ser cierta, pero que es cínica en el momento en el que dicha deuda estatal había crecido para tapar la de esos mismos bancos que habían gestionado su negocio como ludópatas. Ya nos gustaría a todos los autónomos, profesionales liberales, microempresarios, PYMEs y familias que si hacemos una mala operación y tenemos pérdidas, el Estado nos haga un "rescate".

Algunos autores han definido esta manera de proceder como "Socialismo para ricos": en el sentido de que se están socializando las pérdidas y privatizando las ganancias, al contrario de la idea económica básica del sistema económico llamado Socialismo, que es la de socializar (distinto de estatalizar) las ganancias —y también las pérdidas, si las hay—. Un diputado español (Gaspar Llamazares) de cierta federación de partidos políticos de izquierdas (Izquierda Unida) pronunció ante esto un chiste amargo, basado en los eslógans comerciales de las OO.N.GG. de ayuda a los países no desarrollados industrialmente: "Apadrina un banquero".

El endeudamiento privado "forzado" (por la baja capacidad adquisitiva de los salarios) de las familias, ha ocultado durante un tiempo el problema: su falta real de poder de consumo doméstico. Cuando su capacidad de endeudamiento ha llegado al máximo, pues las deudas han de pagarse y con intereses exponenciales (método francés, método hamburgués, etc.), las burbujas de precios que se habían formado han estallado al no poder seguir creciendo.

Si los salarios hubiesen sido equilibrados, si las economías domésticas (familias) no hubiesen tenido que endeudarse al límite de sus capacidades, las burbujas de precios financieros no habrían podido ser espoleadas por el dinero de toda esa deuda familiar.

Algunos neoliberales han llegado a sostener que el problema de las burbujas ¡no es que se formen, sino que estallen! Eso ya es surrealista, si me lo permiten, y no sé si necesita explicación que lo rebata. Si la necesita, empero, la piden y la doy. Es fácil de explicar y comprender. Verán entonces por qué la idea es hasta ofensiva para el sentido común. Pueden leer sobre ese tema aquí.


Conclusión

Nuestros trabajadores nacionales no tienen ninguna tara genética. Al igual que no la tienen nuestros empresarios. Así pues, las diferencias con nuestros vecinos suecos, franceses, alemanes, estadounidenses, japoneses... son educacionales. Y deberán resolverse mediante educación académica, familiar y social.

La competitividad empresarial internacional española se resolvería mediante educación igual que nuestros problemas económicos y sociales a nivel de país (España) y de continente (Europa) se resolverían mucho mejor con una Economía que respetase y fomentase el Estado del Bienestar y el Medio Ambiente, en lugar de con una Política Económica como la que llevamos aplicando desde principios de los 90 en España —y votando a los que la aplican—, sustentada sobre principios neoliberales conservadores. De hecho, el Neoliberalismo no es que sea peor para solucionar los problemas económicos, es que es la causa de los problemas económicos que padecemos en la actualidad. Basta con revisar y analizar la Historia Económica Mundial desde los años 30 del pasado siglo XX y poner especial atención a la revolución conservadora neoliberal de los 80 ejecutada por Reagan y Thatcher.

Economistas poco escuchados, casi vetados, en los medios de comunicación masivos están explicando con valentía e inteligencia esto mismo cada semana desde hace años. Los políticos bipartidistas neoliberales y sus homólogos regionalistas no quieren escucharles. Prefieren escuchar a los jefes de las patronales empresariales y a los súper banqueros, por ejemplo. Si quieren vds. acceder a análisis y soluciones mucho más detallados y ricos que éstos, lean por ejemplo a los profesores Vicenç Navarro o Juan Torres López bien en papel, bien en la Red.


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